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Sobre la web

Bienvenidos a AVP Comic. He creado esta página para recopilar todos los cómics del universo AVP que han sido publicados en castellano (o más concretamente en España). Aquí encontraréis una ficha de cada uno de ellos, con una foto de los mismos, sus datos más relevantes (autor, ilustrador, etc.), una breve sinopsis y una opinión personal.

En la columna de la derecha podréis acceder a la colección que os interese o bien directamente al cómic que más os guste. Está dividido por colecciones (Aliens, Predator, Aliens vs Predator y Prometheus), y también hay un buscador por si no encontráis algo. Espero que disfrutéis vuestra lectura tanto como yo disfruto haciéndola, y que podamos compartir impresiones y opiniones de esta saga que continúa más viva que nunca.

Últimos cómics añadidos:
Aliens: Alchemy
Aliens vs. Predator: Eterno
Aliens: Galería de espejos
Aliens: Fantasma
Aliens: Una vez en la vida
Predator: El oro del demonio
Aliens: Apocalipsis
Aliens vs. Predator: War
Predator: Race War
Predator: Arenas sangrientas

Predator: El oro del demonio

Título original: Predator: Demon's Gold.
Guión: Ron Marz.
Dibujo: Claudio Castellini.
Entintado: Claudio Castellini.
Color: -
Fecha de publicación: Marzo 2000 (Original: Noviembre 1998).
Número de páginas: 8.
Cronología: ~1942.

Sinopsis: Una patrulla del ejército alemán busca el tesoro de los Incas en la Cordillera Llanganatis, pero encuentran algo más.

Comentario personal: Varios años después del cierre de la revista Cimoc, donde Norma había publicado durante más de una década historietas cortas o cómics por partes (exactamente igual que funciona la Dark Horse Presents, de donde han salido tantísimas historias de la franquicia), los responsables de la editorial volvieron a intentarlo publicando un único número de Dark Horse Presenta, precisamente a imitación de la insigne revista de DHC. Y contra todo pronóstico, ese ejemplar contenía una historia de Aliens y otra de Predator que además eran inéditas en nuestro idioma.

El oro del demonio fue la historia de Predator elegida, con bastante mejor suerte que la de Aliens. En solo ocho páginas Ron Marz consigue contar una anécdota del pasado enmarcándola en un momento histórico (la Segunda Guerra Mundial), compensando su cuestionable falta de ambición (no es una historia que aporte nada a la línea, todo sea dicho) con una narración directa al grano, con acción concentrada y el logro de conseguir que simpaticemos con el predator en unas pocas viñetas.

Pero por encima de todo destacan las fantásticas ilustraciones de Claudio Castellini, tanto en el yautja como en las personas, rostros expresivos, las viñetas de acción bien detalladas... una auténtica pena que este fuera su único trabajo para la franquicia.


En definitiva, una historia brevísima que no pretende añadir nada especial al universo AVP, simplemente entretener durante ocho páginas. Y lo consigue.

Puntuación: 7.

Predator: Race War

Título original: Predator: Race War.
Guión: Andrew Vachss y Randy Stradley.
Dibujo: Jordan Raskin y Lauchland Pelle (Portadas: Jordan Raskin y Dave Dorman).
Entintado: Rick Bryant.
Color: Matt Hollingsworth y Pamela Rambo.
Fecha de publicación: Marzo - Julio 1995 (Original: Noviembre 1992 - Octubre 1993).
Número de páginas: 1 grapa de 29 páginas y 4 grapas de 24-25 páginas.
Cronología: 1992.

Sinopsis: Un variopinto grupo de operaciones especiales recluta a un nuevo miembro para que los ayude a capturar a un predator.

Comentario personal: Race War se trata del único cómic de Predator publicado en España que consta de cinco partes. Esto es debido a que el #1, que en realidad fue llamado #0 en el original de Dark Horse, es una especie de presentación/precuela que vio la luz en tres números distintos de la revista Dark Horse Presents, un modus operandi más que habitual al menos en aquella época. Y no en vano este primer volumen es sensiblemente diferente, más largo y con mucho texto, y sirve básicamente para presentar a los personajes (que, de todas formas, vuelven a ser re-presentados en el #1). En todo caso, Race War vivió una publicación convulsa con cambio de dibujantes y coloristas a mitad de lanzamiento, de ahí que los dos últimos números tengan a otro equipo creativo, manteniendo a los guionistas por supuesto.

Más allá de estas curiosidades de edición, nos hallamos ante un cómic muy ambicioso, con un tono un poco más adulto de lo habitual y un enfoque más humano y psicológico. El precio a pagar, una vez más, es dejar al predator completamente de lado, convirtiéndolo en una mera comparsa que está por ahí pero no hace nada excepto lo que mejor sabe hacer. A estas alturas uno ya tiene asumido que es una constante de la línea Predator, y que quizá ha de ser en AVP donde podamos ver a los yautjas con un protagonismo mayor, pero a mi entender es un desperdicio el gozar de una criatura tan atractiva y reducirla a un mero villano sin personalidad.


Al margen de eso no veo grandes fallos al cómic, tiene un argumento denso y trabajado, mucho diálogo, y un intento vano de crear a seis personajes con personalidad propia, pero me temo que la historia no llega a enganchar, y la acción no está muy bien repartida (todo ocurre al final). El marco carcelario es atractivo pero en realidad no tiene demasiado peso (de nuevo, solo al final) y el final es muy descafeinado.

En el apartado gráfico, las ilustraciones de los tres primeros números, a cargo de Jordan Raskin, están realmente bien, especialmente en las viñetas que el yautja es invisible, muy logradas. Sin embargo, los dos últimos números a cargo de 
Lauchland Pelle dejan mucho que desear, y algunas viñetas de la escaramuza final en la cárcel son sencillamente infames, por no hablar del difícil parecido que hay entre los personajes del equipo principal de un dibujante a otro.

En conclusión, un cómic atrevido, buscando un enfoque más serio y ambicioso, pero que naufraga donde muchos otros, deteniéndose demasiado en unos humanos que en este caso ni siquiera son carismáticos, con unas historias simplemente apuntadas para nada porque la historia no es suficientemente larga como para explorar esas vías. Un experimento fallido.

Puntuación: 4'5.

Predator: Guerra Fría

Título original: Predator: Cold War.
Guión: Mark Verheiden.
Dibujo: Rob Randall (Portadas: Brian Stelfreeze).
Entintado: Steve Mitchell.
Color: Chris Chalenor y Rachelle Menashe.
Fecha de publicación: Julio - Octubre 1993 (Original: Septiembre - Diciembre 1991).
Número de páginas: 4 grapas de 24-25 páginas.
Cronología: 1990.

Sinopsis: Un grupo de yautjas aterriza accidentalmente en Siberia, adonde el gobierno de Estados Unidos envía a Schaefer debido a su experiencia previa tratando con estas criaturas.

Comentario personal: El segundo y definitivo capítulo (al menos en España, pues incomprensiblemente Norma no publicó el desenlace Dark River) del considerado núcleo de la línea Predator supone una notable mejoría respecto al más que dubitativo comienzo de la Serie Nostromo. En este Guerra Fría Verheiden optó por centrarse en lo poco rescatable de la primera parte: el personaje protagonista. El cinismo de Schaefer, sus constantes chascarrillos y un carácter atormentado son potenciados en este cómic que, además, cuenta con un marco geográfico mucho más atractivo y un trasfondo político bastante interesante.

No en vano el nombre
Guerra Fría es una referencia directa a las tensas relaciones entre EEUU y la URSS (que, ironías de la vida, se disolvía precisamente cuando el cuarto volumen veía la luz) desde el final de la Segunda Guerra Mundial. La subtrama política es determinante desde el principio hasta el final, ya que las acciones de los distintos grupos y sus lealtades van variando en función de las decisiones que toman los de arriba. Excepto, por supuesto, las de Schaefer y una teniente soviética, que forman un interesante tándem que va por libre.

La acción está muy bien repartida a lo largo de los cuatro números, y la ambientación física en sí también es muy acertada, los personajes sufren los rigores del frío y vemos a unos yautja fuera de su terreno. Desgraciadamente el asunto de la incompatibilidad lingüística queda zanjado diciendo que Schaefer habla ruso, aunque esto no es reflejado en ninguna viñeta ya que todo está en castellano (y no es un caso de lost in translation: en el original están en inglés igualmente). En todo caso el sentimiento anticomunista de los militares estadounidenses es fiel testigo de un momento de la historia que casi tres décadas después resulta en un valor añadido por su componente nostálgico.

Las ilustraciones están bien, con mayor lucimiento con los blancos y azules de la taiga siberiana y un nutrido grupo de predators con todo tipo de armas y trampas que dejan una buena dosis de sangre entre las viñetas.

En definitiva, una buena continuación y, en España, una gran despedida (aunque muy abierta) al primer protagonista de la línea Predator, con menos errores de bulto que la primera parte, muchos detalles del comportamiento de los yautjas más pulidos y un contexto muy atractivo, pero que sigue tratando a estos cazadores de un modo un tanto distante, enfocando toda la atención en los humanos y su punto de vista.

Puntuación: 5'5.

Predator: Arenas sangrientas

Título original: Predator: The Bloody Sands of Time.
Guión: Dan Barry y Mike Richardson.
Dibujo: Dan Barry.
Entintado: Chris Warner.
Color: Gail Beckett.
Fecha de publicación: Marzo - Abril 1993 (Original: Febrero - Marzo 1992).
Número de páginas: 2 grapas de 24-25 páginas.
Cronología: 1992.

Sinopsis: Un abogado de la CIA que representa a uno de sus hombres acusado de crímenes brutales recibe un diario de un soldado francés de la Primera Guerra Mundial.

Comentario personal: Arenas sangrientas es una historia breve (solo dos números) que trata de hacer hincapié en el comportamiento de los predators, si bien de un modo muy superficial. La idea es buena, presenta a los yautja no solo como cazadores sino como adoradores de la violencia, una especie que se regocija allá donde hay conflicto (Primera Guerra Mundial, Vietnam, guerrilla nicaragüense) y gusta de participar aunque la fiesta no vaya con ellos. El problema es que, una vez más, el foco de la historia está demasiado centrado en los seres humanos y muy poco en estos cazadores.

La forma en que está narrado me parece acertada, con la acción inicial teniendo lugar en la actualidad pero siendo una mera excusa para presentar un gran flashback de principios de siglo. Las interrupciones de vuelta a la realidad, elaborando la relación entre el abogado y su amante (que hace las veces de traductora), aunque habrá quien las juzgue innecesarias, permiten al lector descansar de tanta trinchera y desconectar por unas viñetas, en mi opinión todo un acierto el meter esas dosis de amabilidad entre un conflicto bélico.

No obstante, como decía más arriba, de nuevo demasiado protagonismo recae en distintos personajes humanos, en este caso el soldado francés como casi-protagonista pero no solamente él sino el hecho de que en muchos momentos la acción se detiene en conversaciones entre secundarios que no aportan gran cosa. Si bien es entendible el querer romper un poco con lo tradicional para lograr una aproximación bélica, quizá se da demasiado protagonismo al conflicto en sí, quedando los predators en un segundo plano. Dicho esto, considerando que se trata de la lectura de un diario, tiene sentido que los yautjas salgan poco, pero de nuevo me parece una oportunidad desperdiciada de darles más espacio, demasiado a la sombra de una historia principal en donde solo son el elemento extra.

Las ilustraciones de Dan Barry están bastante bien, quizá Gail Beckett se excede con el color en algunas páginas (o es tema de imprenta) pero en general se disfrutan, con algunas viñetas (principalmente de predators) muy conseguidas.

En conclusión, un cómic corto que presenta un punto de vista interesante pero que da la impresión de que podría haber sido perfectamente una historia corta de ocho o dieciséis páginas, al menos para contar lo que se quería contar, si bien nos habríamos perdido otras cosas como el contexto actual o la relación entre el abogado y su amante, que dotan de mayor empaque a la historia y le da un puntito más que se agradece.

Puntuación: 5.

Predator: Big Game

Título original: Predator: Big Game.
Guión: John Arcudi.
Dibujo: Evan Dorkin (Portadas: Chris Warner).
Entintado: Armando Gil.
Color: Julia Lacquement.
Fecha de publicación: Noviembre 1992 - Febrero 1993 (Original: Marzo - Junio 1991).
Número de páginas: 4 grapas de 24 páginas.
Cronología: 1989.

Sinopsis: Un yautja aterriza en Nuevo México, cerca de una base militar estadounidense, para una temporada de caza. El soldado navajo Enoch Nakai no se lo pondrá fácil.

Comentario personal: El segundo cómic de la línea Predator supuso una vuelta a los orígenes, siendo mucho más parecido a la película génesis de lo que había sido Serie Nostromo y sería Guerra Fría, paradójicamente ambas protagonizadas por el hermano del personaje encarnado por Schwarzenegger. En Big Game la aventura sucede en Nuevo México, en un terreno no precisamente selvático (al menos no hasta el final) pero mucho más agreste que la ciudad o la taiga siberiana.

Probablemente lo más positivo es la importancia que se le da al yautja solitario de esta historia. No se explican sus motivos (tampoco es que haya mucho que explicar: se sobreentiende que está de caza) pero, a diferencia de lo que sucede en los otros dos cómics mencionados, donde el personaje de Schaefer acapara toda la atención y los predators son solamente los villanos silenciosos, en Big Game el foco de la historia repara mucho más en la criatura, compartiendo el protagonismo con el personaje principal.

Es un cómic con mucha acción, muy visceral, con unas ilustraciones tremendas y sangrientas a causa de un yautja desaforado. El protagonista, un cabo navajo, tiene pequeñas pinceladas de una historia de dolor y esa virtud de lo natural frente al progreso. Por su parte, el resto de militares son presentados como lo contrario, demasiado confiados en su tecnología e incapaces de hacer frente a una amenaza primordial.

Evan Dorkin solo ilustró este cómic (ejerció como guionista de la que muchos consideran su continuación espiritual, Bad Blood, no publicada en España) y es una pena, porque el dibujo es brutal, sin tapujos, para recrearse la vista en la violencia inevitable en una historia de caza al hombre.

En definitiva, una gran historia de argumento muy sencillo, muy Predator en su origen, solamente una criatura de caza y un grupo de humanos intentando detenerla. Un punto de partida algo tibio pero compensado con un desarrollo sincero y sin concesiones.

Puntuación: 7.

Predator: Serie Nostromo

Título original: Predator: Concrete Jungle.
Guión: Mark Verheiden.
Dibujo: Chris Warner y Ron Randall.
Entintado: Chris Warner, Ron Randall, Randy Emberlin y Sam de la Rosa.
Color: Chris Chalenor.
Fecha de publicación: Marzo - Junio 1991 (Original: Junio 1989 - Marzo 1990).
Número de páginas: 4 grapas de 24-26 páginas.
Cronología: 1989.

Sinopsis: El detective Schaefer, hermano del protagonista de la película Predator, encuentra un yautja en New York, quien le sigue hasta Colombia.

Comentario personal: Al mismo tiempo que publicaba la Serie Nostromo de Aliens, Norma decidió hacer lo propio con la línea Predator. La elección del nombre es cuestionable, habida cuenta de que la Nostromo es una nave de la saga Aliens y por tanto no tiene nada que ver con Predator, pero cabe suponer que lo entendieron como un nombre alternativo a "serie básica". En cualquier caso, esta aventura inicial de Schaefer, también a cargo de Verheiden como las primeras de Aliens, es una aproximación un tanto insatisfactoria.

En primer lugar es difícil de creer que un yautja se deje caer por New York, por mucho calor que haga. Si bien ese precisamente fue el argumento de la pobremente valorada Predator 2 (película que se inspiró en gran medida en este cómic), su verosimilitud dentro de la saga es más que cuestionable. No solo porque el escenario preferido por los depredadores sean parajes naturales (junglas, sabanas, etc.), sino por el enorme riesgo de ser descubiertos que correrían en una gran ciudad. Y esta idea no fue desarrollada posteriormente a este cómic, sino que ya en la película que es la génesis de la saga se apuntaba en esta dirección.

Por tanto, la premisa inicial deja mucho que desear y el desarrollo es también muy mejorable. De repente Schaefer decide ir a Colombia (un país muy alejado del ficticio Val Verde, lugar donde se desarrolla la primera película) y una parte importante del total del cómic sucede allí, pese a que su nombre en inglés es Concrete Jungle, jungla de cemento, dando a entender que New York capitalizaría la historia. Acabado ese no tan breve paréntesis, Schaefer vuelve a la Gran Manzana para encontrarse con una ciudad repleta de naves yautja. De nuevo, algo impensable porque los predators cazan en grupos muy reducidos si es que no lo hacen individualmente. Tampoco es conforme a su personalidad el que se enfaden por la muerte en combate de uno de los suyos (lo entienden como algo normal en un duelo) y se pongan a matar a todo el mundo lanzando rayos desde la nave. Una animalada de guión que deja a las claras que al principio de la línea Predator no tenían ni idea de por dónde iban los tiros.

Los dibujos de los siempre solventes Warner y Randall están bastante bien, aunque creo que se abusa de mostrar el rostro de los yautja, cosa que no sucede tan a menudo ni parece que sus máscaras sean tan fáciles de quitar como en este cómic, obviamente un fallo del guión hecho con el único propósito de buscar mayor impacto en las ilustraciones.

En definitiva, un comienzo bastante flojo a una saga que iría mejorando con el tiempo, según se iban asentando las bases y la idiosincrasia de una especie tremendamente atractiva que en este primer cómic queda muy mal parada.

Puntuación: 4.