Predator: Guerra Fría

Título original: Predator: Cold War.
Guión: Mark Verheiden.
Dibujo: Rob Randall (Portadas: Brian Stelfreeze).
Entintado: Steve Mitchell.
Color: Chris Chalenor y Rachelle Menashe.
Fecha de publicación: Julio - Octubre 1993 (Original: Septiembre - Diciembre 1991).
Número de páginas: 4 grapas de 24-25 páginas.
Cronología: 1990.

Sinopsis: Un grupo de yautjas aterriza accidentalmente en Siberia, adonde el gobierno de Estados Unidos envía a Schaefer debido a su experiencia previa tratando con estas criaturas.

Comentario personal: El segundo y definitivo capítulo (al menos en España, pues incomprensiblemente Norma no publicó el desenlace Dark River) del considerado núcleo de la línea Predator supone una notable mejoría respecto al más que dubitativo comienzo de la Serie Nostromo. En este Guerra Fría Verheiden optó por centrarse en lo poco rescatable de la primera parte: el personaje protagonista. El cinismo de Schaefer, sus constantes chascarrillos y un carácter atormentado son potenciados en este cómic que, además, cuenta con un marco geográfico mucho más atractivo y un trasfondo político bastante interesante.

No en vano el nombre
Guerra Fría es una referencia directa a las tensas relaciones entre EEUU y la URSS (que, ironías de la vida, se disolvía precisamente cuando el cuarto volumen veía la luz) desde el final de la Segunda Guerra Mundial. La subtrama política es determinante desde el principio hasta el final, ya que las acciones de los distintos grupos y sus lealtades van variando en función de las decisiones que toman los de arriba. Excepto, por supuesto, las de Schaefer y una teniente soviética, que forman un interesante tándem que va por libre.

La acción está muy bien repartida a lo largo de los cuatro números, y la ambientación física en sí también es muy acertada, los personajes sufren los rigores del frío y vemos a unos yautja fuera de su terreno. Desgraciadamente el asunto de la incompatibilidad lingüística queda zanjado diciendo que Schaefer habla ruso, aunque esto no es reflejado en ninguna viñeta ya que todo está en castellano (y no es un caso de lost in translation: en el original están en inglés igualmente). En todo caso el sentimiento anticomunista de los militares estadounidenses es fiel testigo de un momento de la historia que casi tres décadas después resulta en un valor añadido por su componente nostálgico.

Las ilustraciones están bien, con mayor lucimiento con los blancos y azules de la taiga siberiana y un nutrido grupo de predators con todo tipo de armas y trampas que dejan una buena dosis de sangre entre las viñetas.

En definitiva, una buena continuación y, en España, una gran despedida (aunque muy abierta) al primer protagonista de la línea Predator, con menos errores de bulto que la primera parte, muchos detalles del comportamiento de los yautjas más pulidos y un contexto muy atractivo, pero que sigue tratando a estos cazadores de un modo un tanto distante, enfocando toda la atención en los humanos y su punto de vista.

Puntuación: 5'5.

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